
Te conseguí la luz del sol a media noche,
y el número después del infinito.
Instalé la Osa Mayor en tu diadema,
y tú seguías ahí como si nada.
Endulcé el agua del mar para tu sed,
te alquilé el cuarto menguante de la luna,
y como buen perdedor busqué en la cama
las cosas que el amor no resolvían.
Cómo duele que estés tan lejos
durmiendo aquí en la misma cama.
Cómo duele tanta distancia...
aunque te escucho respirar
y estás a cientos de kilometros...
y duele, quererte tanto
fingir que todo esta perfecto
mientras duele
gastar la vida
tratando de localizar
lo que hace tiempo se perdió
Acabé con los jardines por tus flores
inventé la alquimia contra la utopía
y he llegado a confundir con la ternura
la lastima con que a veces me miras.
¡Qué triste es asumir el sufrimiento!
¡patético es creer que una mentira
convoque a los duendes del milagro
que te hagan despertar enamorada!
Cómo duele que estés tan lejos
durmiendo aquí en la misma cama.
Cómo duele tanta distancia...
aunque te escucho respirar
y estás a cientos de kilometros...
y duele, quererte tanto
fingir que todo esta perfecto
mientras duele
gastar la vida
tratando de localizar
lo que hace tiempo se perdió...
porque nos duele
tanta distancia
fingir que todo esta perfecto
mientras sientes que te duele
gastar la vida
durmiendo aquí en la misma cama
¡¡cómo duele!!
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